Obispo de Trier, nació al final del siglo V, fecha exacta desconocida;
murió en el año 563 o más probable en el año 566.
San Nicetas fue el más importante obispo de la antigua Sede de Trier,
en la era cuando, después de los desórdenes de las migraciones,
la supremacía Franca empezó en lo que había sido la Galia
Romana. Detalle considerable de la vida de este vigoroso y celoso obispo es
conocido de varias fuentes, de cartas escritas por o para él, de dos
poemas de Venancio Fortunato (Poem., Lib. III, ix, X, ed. Leo, en Mon. Germ.
Hist.: Auct. antiq., IV (1881), Pt. I, 63-64 sq.) y sobre todo de los documentos
de su pupilo Aredio, más tarde Abad de Limoges, que han sido preservados
por Gregorio de Tours (De vitis Patrum, xvii; De Gloria Confessorum, xciii-xciv).
Nicetas venía de familia Galo-Romana; su hogar estaba aparentemente en
Auvergne. El Nicetas mencionado por Sidonio Apolinar (Epist. VIII, vi) puede
haber sido un familiar. Desde su juventud se dedicó a la vida religiosa
y entró a un monasterio, donde se desarrolló tan rápidamente
en el ejercicio de la virtud Cristiana y en el sagrado conocimiento que fue
hecho abad. Fue siendo abad que el Rey Teodorico I (511-34) aprendió
a conocerlo y estimarlo, Nicetas a veces discutiendo con él a causa de
su mal proceder, sin, sin embargo, ninguna pérdida de su favor. Después
de la muerte del obispo Aprúnculo de Trier, una embajada del clero y
ciudadanos de Trier vino a la corte real para elegir un nuevo obispo. Ellos
deseaban a San Galo, pero el rey rechazó su aceptación. Entones
seleccionaron al Abad Nicetas, cuya elección fue confirmada por Teodorico.
Por el año 527 Nicetas inició como el nuevo obispo de Trier, acompañado
por una escolta enviada por el rey, y mientras en la jornada tuvo oportunidad
de hacer saber su firmeza en la administración de su función.
Trier había sufrido terriblemente durante los desórdenes de las
Migraciones. Uno de los primeros cuidados del nuevo obispo fue la reconstrucción
de la catedral, cuya restauración es mencionada por el poeta Venancio
Fortunato. Investigación arqueológica ha mostrado, en la catedral
de Trier, la existencia de trabajo de cantera perteneciente al período
Franco al que puede pertenecer esta reconstrucción por Nicetas. Un castillo
fortificado (castellum) con una capilla construido por él sobre el río
Moselle es también mencionado por el mismo poeta (Poem., Lib. III, n.
xii). El santo obispo se dedicó con gran celo a su labor pastoral. Predicó
diariamente, se opuso vigorosamente a los numerosos vicios en la vida moral
tanto de las clases altas como de la gente común, sin pasar por alto
al rey y su corte. Sin hacer caso de amenazas, él cumplió firmemente
su deber. A causa de sus ofensas excomulgó al rey Clotaire I (511-61),
que por algún tiempo fue el único gobernante de los dominios Francos;
en respuesta el rey exilió al resuelto obispo (560). El rey murió,
sin embargo, al siguiente año, y su hijo y sucesor Sigeberto, gobernante
de Austrasia (561-75), permitió a Nicetas regresar a casa. Nicetas tomó
parte en varios sínodos de obispos Francos: el sínodo de Clermont
(535), de Orléans (549), el segundo sínodo de Clermont (549),
el sínodo de Toul (550) el cuál presidió, y el sínodo
de Paris (555).
Nicetas mantuvo correspondencia con dignatarios eclesiásticos de alto
rango en lugares distantes. Hay cartas existentes que fueron escritas a el por
el abad Floriano de Romain-Moûtier (Cantón de Vaud, Suiza), por
el obispo Rufo de Octodurum (hoy Martigny, en el Cantón de Valais, Suiza),
y por el arzobispo Mapinio de Reims. Los intereses generales de la Iglesia no
escaparon a su vigilante cuidado. Escribió una carta urgente al Emperador
Justiniano de Constantinopla en relación a la posición del emperador
en las controversias originadas por el Monofisitismo. Otra carta que se ha conservado
es a Clodosvinda, esposa del Rey Lombardo Albión, en la que exhorta a
la princesa a hacer todo lo posible para traer a su esposo a la fe Católica.
En su vida personal el santo obispo fue muy ascético y auto mortificante;
frecuentemente ayunaba, y mientras sacerdotes y clérigos que vivían
con el iban a su cena él iría, cubierto con capa y capucha, a
orar a las iglesias de la ciudad. Fundó una escuela propia para la capacitación
del clero. El más conocido de sus alumnos es el más tarde Abad
de Limoges, Aredio, que fue la autoridad en Gregorio de Tours para la biografía
de este último a cargo de Nicetas. Nicetas fue enterrado en la iglesia
de San Maximino en Trier. Su fiesta es celebrada en Trier, en Octubre 1°;
en el Martirologio Romano su nombre está puesto en Diciembre 5. La autenticidad
de dos tratados atribuidos a él, es dudosa : "De Vigiliis servorum
Dei" y "De Psalmodiæ Bono".
Nicetius Opera in P. L. LXIII, 361 sqq.; HONTHEIM, Historia
Trevirensis diplomatica, I (Augsburg, 1750), lx, 35 sqq.; IDEM, Prodromus historiœ
Trevirensis, I (Augsburg, 1757), 415 sqq.; MABILLON, Acta Sanct. ord. S. Benedicti,
I (Paris, 1668), 191 sqq.; MARX, Geschichte des Erzstifts Trier, I (Trier, 1858),
82 sq.; II, 377 sq.; MANDERNACH, Die Schriften des hl. Nicetius, Bischof von
Trier (Mainz, 1850); KAYSER, Leben und Schriften des hl. Nicetius (Trier, 1873);
MORIN in Revue bénédictine (1897), 385 sqq.