Mártir, nacido en el pequeño pueblo de Volodymyr en Lituania
(Volyn) en 1580 o – según algunos escritores – 1584;
muerto en Vitebsk, Rusia el 12 de Noviembre de 1623. El nacimiento del
santo ocurrió en un período oscuro para la Iglesia Ruteniana.
Incluso ya en el comienzo del siglo diez y seis la Unión Florentina
había llegado a ser letra muerta; en el caso de la Iglesia Ruteniana,
siguió la completa desmoralización después de su
separación de Roma, y el cuerpo completo de su clero había
llegado así mismo a ser célebre por su ignorancia crasa
y la malignidad de sus vidas. Después de la Unión de Berest
en 1596 la Iglesia Ruteniana se dividió en dos partes contendientes
– los unionistas y aquellos que persistieron en el cisma –
cada una con su propia jerarquía. Entre los líderes de la
parte cismática, que trabajaron para encender el odio popular contra
los Unionistas, se destacaba Meletius Smortryckyj, y la más célebre
de sus víctimas fue Josafat. Aunque de un noble linaje Ruteniano,
el padre de Josafat se había dedicado a ocupaciones comerciales,
y había ocupado el cargo de concejal del pueblo. Ambos padres contribuyeron
a implantar las semillas de piedad en el corazón de su hijo. En
la escuela en Volodymyr, Josafat – Juan era el nombre de bautismo
del santo – dio prueba de inusual talento; se dedicaba con el mayor
fervor al estudio del Eslavo eclesiástico, y aprendió casi
completo el casoslov (breviario), que desde este período
comenzó a leer diariamente. De esta fuente sacó su más
temprana educación religiosa, pues el clero iletrado rara vez predicaba
o daba instrucción catequística. Debido a la estrechas circunstancias
de sus padres, fue colocado como aprendiz del comerciante Popovyc en Vilna.
En este pueblo, notable por la corrupción de sus principios y las
disputas de las diversas sectas religiosas, él parecía especialmente
resguardado por la Providencia, y llegó a relacionarse con ciertos
excelentes hombres (v.gr. Benjamin Rutski), bajo cuya dirección
avanzó en aprendizaje y virtud. A la edad de veinticuatro años
(1604) entró al monasterio Basiliano de la Trinidad en Vilna. La
fama de sus virtudes se esparció rápidamente, y gente distinguida
comenzó a visitarlo. Después de una vida notable como seglar,
Rutski también se unió a la orden, llevando consigo una
extensa erudición. Cuando Josafat llegó al diaconado, la
obra y servicios regulares para la salvación de las almas ya habían
comenzado. El número de novicios se incrementaba continuamente,
y bajo Rutski – quien mientras tanto había sido ordenado
sacerdote – comenzó allí la regeneración de
la vida religiosa entre los Rutenianos. En 1609, después de estudiar
en forma privada bajo la dirección del Jesuíta Fabricio,
Josafat fue ordenado sacerdote. Subsecuentemente llegó a ser superior
en varios monasterios, y el 12 de noviembre de 1617, consagrado, a regañadientes,
Obispo de Vitebsk, con derecho de sucesión al Arzobispado de Polotsk.
Llegó a ser arzobispo en 1618. Mientras cada uno de los años
subsiguientes veía nueva evidencia de su fructífera labor,
también presenciaba el continuo aumento del odio de la parte cismática.
Finalmente el 12 de noviembre de 1623, un hachazo y una bala trajeron
a Josafat la corona del martirio. Después de que numerosos milagros
habían ocurrido, fue designada por Urbano VIII en 1628 una comisión
para investigar la causa de Josafat, y examinó 116 testimonios
bajo juramento. Aunque habían pasado cinco años desde la
muerte de Josafat, su cuerpo todavía estaba incorrupto. En 1637
una segunda comisión investigó la vida del mártir,
y en 1643 – veinte años después de su muerte –
Josafat fue beatificado. Su canonización tuvo lugar en 1867.
Grandes fueron las virtudes del santo. Siendo un muchacho esquivó
los juegos usuales de la infancia, oró mucho, y no perdió
oportunidad de asistir a los servicios Divinos. Los niños lo recordaban
especialmente con el más grande afecto, y encontraban en él
un valioso modelo. Como un aprendiz, dedicó cada hora de ocio a
la oración y el estudio. Al principio Popovyc vió este comportamiento
con desagrado, pero Josafat gradualmente ganó una posición
tal en su aprecio, que Popovyc le ofreció su fortuna entera y la
mano de su hija. Pero el amor de Josafat por la vida religiosa nunca tambaleó.
Al principio, sin una guía humana por los caminos de la virtud,
él recibió toda dirección espiritual directamente
del Espíritu Santo. Sus ejercicios piadosos favoritos eran hacer
un poldony (i.e. una reverencia, en la cual la cabeza toca el
suelo) con la exclamación: “Jesucristo, Hijo de Dios, ten
misericordia de mí, un pobre pecador”. Sin nunca comer carne,
ayunaba mucho, usaba un cilicio y una cadena angulosa, dormía en
el piso desnudo, y castigaba su cuerpo hasta que la sangre fluía.
Los Jesuitas frecuentemente le urgían a establecer algunos límites
a sus austeridades. De su celoso estudio de los libros litúrgicos
sacó muchas pruebas de la verdad Católica, usando su conocimiento
en la composición de varios trabajos – “Sobre el Bautismo
de San Volodymyr”; “Sobre la Falsificación de los Libros
Eslavos por los Enemigos del Metropolitano”; “Sobre los Monjes
y sus Votos”. Como diácono, sacerdote, obispo, se distinguió
por su extraordinario fervor en el servicio de las almas. No solo en la
iglesia predicó y oyó confesiones, sino igualmente en los
campos, hospitales, prisiones, y aún en sus viajes. Incluso donde
sus palabras de instrucción podrían por sí mismas
haber fallado, sus súplicas y llantos le aseguraron buen éxito.
Este fervor, unido con su benevolencia y extraordinario amor por el pobre,
ganaba miembros para la Fe Católica. Entre sus conversos estaban
incluidos muchos personajes importantes tales como Ignacio, Patriarca
de Moscú, y Emmanuel Cantacuzenus, quien pertenecía ala
familia del Emperador Griego Paléologo. Como arzobispo restauró
las iglesias; publicó un catecismo para el clero con enseñanzas
que ellos aprenderían de corazón; compuso reglas para la
vida sacerdotal, confiando a los diáconos la tarea de vigilar su
observancia; convocó sínodos en varios pueblos en las diócesis,
y se opuso firmemente al Canciller Imperial Sapieha, cuando quiso hacer
muchas concesiones a favor de los cismáticos. A través de
todos sus esfuerzos y todas sus ocupaciones, él continuó
su vida ejemplar como religioso, y nunca disminuyó su fervor por
la auto-mortificación y la oración. Aguardaba la muerte
con cierto anhelo, rehusando aprovecharse de la oportunidad de escape
que le proporcionaba. Después de su muerte, su influencia fue todavía
mayor: las conversiones fueron numerosas, y la veneración por él
continuó extendiéndose. Su fiesta se celebra el primer Domingo
siguiente al 12 de Noviembre, de acuerdo al Calendario Juliano. [Nota:
Su fiesta se celebra actualmente el 12 de Noviembre del Calendario Universal.]
GUÉPIN, Un Apòtre de l'Union des Eglises
en XVIIe siècle (2 vols., Paris, 1898); CONTIERI, Vita di S. Giosafat
Arcivescovo e Martire Ruteno dell' Ordine di S.Basilio il Grande (Rome,
1867); SUSZA, Cursus vitæ et certamen martyrii B. Josaphat Kuncewicz
(Rome, 1665), ed. MARTINOV (Paris, 1865); SUSZA, Saulus et Paulus Ruthenæ
Unionis sanguine B. Josaphat transformatus (Rome, 1666); GUÉPIN
AND KALINKA, Zywot S. Józafata Kuncewicza, meczennika, arcybiskupa
polockiego (Lemberg, 1885); KOZANEVYC, Zytje sv. Svjašcenomucenyka
Josafata Kuncevyca (Zovkva, 1902); URBAN, Swiety Józafat Kuncewicz,
biskup i meczennik (Krakow, 1906) --las dos últimas mencionadas
son obras populares.
JOSAPHAT J. MARKEVYC
Transcrito por WGKofron
Traducido por Daniel Reyes V.