En el Apocalipsis se le muestran a San Juan siete velas y en medio de ellas
el Hijo del Hombre sosteniendo siete estrellas (Apoc., 1:13, 20). Las velas
representan las siete iglesias de Asia; las estrellas representan los ángeles
de esas iglesias. Se le invita a escribir a los respectivos ángeles de
esas iglesias y distribuir a cada uno su reconocimiento de alabanza o culpa.
En Origen (Hom., xiii en Luc., y Hom., xx en Num.) se explica que éstos
son los Ángeles de la Guarda de la iglesias, una opinión sostenida
por el abad Alford.
Pero San Epifanio (Hær., xxv) explícitamente rechaza este punto
de vista y lo explica a los obispos de acuerdo con las imágenes que forma
el pasaje. La comparación de un maestro con una estrella es muy de las
Escrituras (Dan., xii, 3). La razón de San Agustín para interpretar
los ángeles de las iglesias como prelados de la Iglesia es que San Juan
habla de ellos como cayendo de su primera caridad, lo que no es cierto de los
ángeles [Ep., xliii (al. clxii), n. 22].
HUGH POPE
Transcrito por Carl Horst
Traducido por Javier L. Ochoa Medina